miércoles, 9 de septiembre de 2009

MASTER AND COMMANDER

Gran articulo de Juan Carlos Eichholz (director del Centro de Liderazgo Estratégico de la Universidad Adolfo Ibáñez)

"Estoy pensando en cómo hacerle entender a Ortega, en cinco minutos, un concepto futbolístico que lleva más de media hora explicar". Esta frase, corta y reveladora, da a entender en toda su magnitud quién es Marcelo Bielsa.

Desde luego, para alguien como yo, un aficionado al balompié, es difícil entender que exista un "concepto futbolístico" tan complejo que lleve más de 30 minutos explicar. Y aquí está la primera clave acerca del "Loco": el hombre tiene profundidad, va más allá de lo obvio, teoriza y desarrolla ideas. Sin embargo, la clave más esencial no es ésta, sino la que se desprende de la primera parte de aquella frase, porque lo importante no es lo que está en la cabeza del entrenador, sino el cómo logra dejar eso instalado en la mente de un jugador, quien, al fin y al cabo, es el que estará en la cancha jugando el partido. Y el "Burrito" no es alguien que pueda mantenerse concentrado por más de cinco minutos.

Bielsa es un estratega del fútbol, y uno bueno. Pero lo que realmente lo diferencia es ser un estratega del cambio, como pocos en este deporte. Hablo de cambios de verdad, que pasan porque las personas aprendan nuevas formas de pensar y de actuar. No cambios de maquillaje, de esos que se quedan en el marketing y en las estructuras y que, como el gatopardo, a poco andar vuelven atrás, para que todo quede igual. El cambio, así entendido, es el desafío mayor que tiene todo aquel que dirige personas, cualquiera sea la disciplina en que se desempeñe. Y quizás haya cosas interesantes que aprender de las estrategias utilizadas por Bielsa.

Transpiración v/s Inspiración

Todos quienes lo conocen coinciden: el trasandino es un metódico, perfeccionista y esforzado, valores que tuvo que aplicar en él mismo para convertirse en el reconocido entrenador que ha llegado a ser (elegido el mejor seleccionador del mundo en 2001, el segundo en 2004 y el tercero en 2008).

Nieto e hijo de prestigiosos juristas, y hermano del ex canciller Rafael Bielsa, Marcelo no la tuvo fácil. Sus padres armaron un escándalo cuando decidió ser futbolista, y, peor aún, su carrera como profesional no llegó lejos. Pero la máxima de su madre había quedado grabada a fuego: "En lo que seas, tenés que ser el mejor". Al decir de Bielsa: "Fui un futbolista frustrado y fracasado. Tras jugar cuatro o cinco partidos en la primera de Newell's me di cuenta de que no podía ser futbolista de nivel. Me propuse entonces ser un entrenador de nivel. Y estudié cinco años de fisiología para entender la conducta del cuerpo, desde la óptica de la medicina".

Su mentor, Jorge Griffa, recuerda: "Le inculqué la idea del esfuerzo extra para llegar al objetivo; de lo contrario se cae en la improvisación. Esas cosas me parece que lo marcaron". Y tanto lo hicieron, que estuvo dispuesto a inculcarlas en los jugadores chilenos, a pesar de los augurios de algunos entrenadores criollos que, desde el comienzo, se mostraron incrédulos: "Al chileno no le gusta entrenar fuerte. Queda fundido, no le gustan las concentraciones, reclama por la comida del hotel, que las camas no son buenas, que el bus es incómodo. Reclama por todo". Hasta que Bielsa los llevó a entender que lo primero es la transpiración; luego, la inspiración.

Reflexión v/s Acción

Pero la transpiración está lejos de ser sinónimo de fuerza bruta. Por el contrario, si hay algo que distingue a Bielsa es que piensa. No sólo es un hombre culto e instruido -lo último que lee de los diarios es el cuerpo deportivo-, sino que dedica largas horas a estudiar y reflexionar.

A diferencia del clásico jefe, que se pregunta qué tenemos que hacer, y lanza a su gente a la acción, el rosarino pone foco en lo que sus dirigidos deben aprender, y provoca en ellos cuestionamiento. "Te marca detalles imperceptibles para la gente normal y también para los jugadores. Esas cosas aumentan el margen para ganar los partidos", dice un ex dirigido suyo.

Ser un buen estratega, en cualquier ámbito, pasa por cuestionarse cosas y hacer que otros se las cuestionen, y Bielsa lo hace, en asuntos futbolísticos y más allá. La siguiente anécdota, narrada por su hermano Rafael, da cuenta de este rasgo de un modo casi inverosímil:

"Es la noche del 28 de diciembre; suena el teléfono y respondo.

-¿Te acordás del 31 de mayo del 98, cuando te dediqué el campeonato de Vélez en 'Fútbol de Primera'?

-¿Cómo no me voy a acordar?

-Bueno, creo que no debí haberlo hecho. Tengo tres razones. La primera es que uno no debería disponer de la totalidad de lo que sólo es parcialmente propio. Aquella noche, campeones habíamos salido todos, los jugadores y yo, de manera tal que al haber estado ausente del programa el plantel completo, yo no debí apropiarme de ninguna manera de lo que no era mío. La segunda razón es que si una dedicatoria contiene un sentido eminentemente personal, ya que uno expresa un sentimiento íntimo, de dicho modo debería hacérsela llegar al destinatario, y no por televisión. Y en tercer lugar, uno no debe dar al periodismo una herramienta tan poderosa como el conocimiento de la propia emotividad desnuda. Si todos los que acceden a ella le fueran a dar el trato que merece un sentimiento noble, podría ser, pero no hay garantías, no hay garantías".

Dar órdenes v/s Movilizar

Aunque se lo aprecia hosco y distante, el estilo de Bielsa va más allá de impartir instrucciones. Él parece entender lo que muchos jefes nunca ven: no sacas nada con dar órdenes si quien te escucha no está en la misma frecuencia tuya; si aquello que dices no es capaz de impactar en el otro; si tus palabras pasan de largo y no tocan alguna fibra.

Antes de poner el acento en el mensaje que quiere transmitir, Bielsa buscar entender en qué está la persona que lo va a recibir. Así, por ejemplo, habla detenidamente con los jugadores de menor autoestima, recordándoles su juventud luchadora y pobre, y haciéndolos sentir trabajadores, dignos, casi heroicos.

Los videos son uno de sus recursos fundamentales para movilizar, pero los usa de un modo en que ningún otro entrenador lo hace. En lugar de aburrir exhibiendo la grabación completa de un partido, Bielsa edita videos de no más de siete minutos, mostrando a un jugador lo que hace bien y lo que hace mal, y abriendo una conversación franca. Imposible mejor retroalimentación.

No es casual, por lo tanto, que Kily González declare: "Marcelo fue el técnico que sacó lo mejor de mí. Bielsa me convertía en un crack. Explotaba mis cualidades y mejoraba mis defectos. Me dio lo que me faltaba como jugador. Buscaba la perfección". En palabras del mismo Bielsa: "A los buenos jugadores los vemos vos, yo y la mayoría de la gente. Pasa lo mismo con los jugadores malos. El mérito está en advertir y saber que el jugador normal va a ser bueno".

Y tampoco es casual, a nivel grupal, escuchar una arenga movilizadora como ésta: "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre".

Estructura v/s flexibilidad

El eterno dilema de cualquier gerente general. Orden, estructura, procesos, sistematización, pero con suficiente flexibilidad para aprovechar las oportunidades que se presentan.

A Bielsa se lo acusa de ser excesivamente mecanicista, de ensayar jugadas una y mil veces, hasta que el margen de error casi desaparece, pero restando creatividad a sus equipos. El rosarino es consciente del dilema y lo trabaja bien: "Quiero equipos ordenados y no mecanizados, donde se repitan algunas posiciones y podamos desmarcarnos y luego volver rápidamente a marcar. El fútbol actual es muy ágil, cambiante, sorpresivo y dinámico. Eso hace que las composiciones iniciales de un equipo se modifiquen infinidad de veces en el partido".

Proceso v/s Resultados

Es el síndrome de Wall Street, y de cada vez más empresas y políticas públicas, incluyendo la educacional. El énfasis se pone en el qué, descuidándose el cómo; los aplausos vienen por los logros de corto plazo, no importando el aprendizaje de largo plazo; la obsesión con los resultados impide mirar el proceso.

Bielsa sabe que debe mostrar resultados, pero entiende bien que lo que hace sustentable su trabajo es el aprendizaje que se puede extraer del proceso. Sólo así el cambio se hace sostenible. Y las derrotas juegan un rol fundamental en ello, como ocurrió de modo visible con las goleadas de que fue víctima la selección ante Paraguay y Brasil, de local.

Esta reflexión suya lo dice todo: "Los momentos de mi vida en los que he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes. Si bien competimos para ganar, y trabajo lo que trabajo porque quiero ganar en cuanto compito, si no distinguiera qué es lo realmente formativo y qué es secundario, me estaría equivocando".

Tensión v/s Contención

"Marcelo logra el cariño desde la lejanía, no necesita estar frotando la espalda de los jugadores para ganar su afecto". En estas pocas palabras está recogido el anhelo de todo aquel que dirige a otros: cómo desafiar a las personas para que evolucionen y también, ser querido por ellas. En otras palabras, cómo tensionar y contener al mismo tiempo.

En un entrenamiento previo a un partido por las Clasificatorias, ante las constantes jugadas acrobáticas de Arturo Vidal, Bielsa lo detuvo y se le acercó, señalándole enérgicamente: "Todo lo que usted hace es un desorden. De nada sirven las piernas a la altura de la cabeza. Si quiere jugar conmigo, debe hacer el trabajo que se le pide, no el que usted cree que hace falta". Vidal quedó en estado de shock.

Pero eso fue poco frente a la tensión general que Bielsa produjo, a nivel nacional, cuando se atrevió a enfrentar los partidos de visita ante Bolivia y Venezuela dejando fuera a figuras como Jiménez, Valdivia y Vidal para apostar por jóvenes que ni siquiera jugaban de titulares en sus equipos. Eran la quinta y sexta fecha, después de haber sido goleados por Paraguay en casa y llevando cuatro puntos en la cuenta. Fue su momento más crítico, en el que hizo evidente que su apuesta no era tener excelentes jugadores, sino producir un cambio de mentalidad y estilo en un plantel completo, y por extensión en el fútbol chileno. Su apuesta no era el triunfo a corto plazo, sino la victoria permanente, generando un cambio profundo en sus dirigidos. Generando aprendizaje, aunque doliera.

Estudioso y conocedor de la naturaleza humana, sabe que los cambios se producen con tensión, dentro de un ambiente contenedor.

José Luis Chilavert, el legendario portero paraguayo, dirigido por Bielsa en Vélez, lo experimentó de un modo impactante: "Chilavert, ¿es usted feliz?". Una pregunta al hueso, contenedora y tensionadora, que cambió para siempre la relación entre ambos.

Y sí, Bielsa trata a sus jugadores de usted. Y sí, no hay jugador que hable mal de él, a pesar de la exigencia y la tensión a que los somete. Porque, al final, todos crecen con él, aunque al principio no se entienda... y duela.

Responsabilidad v/s Evasión

31 de marzo de 1999. Estadio Amsterdam Arena, Holanda y Argentina empatan a un gol. Conferencia de prensa de Marcelo Bielsa.

-¿El hecho de que haya reemplazado a Ortega al término del primer tiempo significa que no lo conformó su trabajo? -pregunta Clarín.

-No. El rol de él en el equipo lo cumplió tal como estaba previsto. Lo que pensé, cuando decidí el cambio, fue que Ortega podía haber sentido el desgaste y que con la presencia de Guglielminpietro podíamos insistir por ese sector.

Y aquí viene lo increíble: Bielsa se queda pensativo unos segundos. Espera las últimas preguntas, pero se adelanta y busca con la vista al enviado de Clarín.

-Quiero hacer una salvedad ante su pregunta anterior. Creo que no fue un acierto haber sacado a Ortega, porque seguíamos necesitando un jugador de las características de Ariel. Cuando me di cuenta de la equivocación, saqué a Guglielminpietro y coloqué a Crespo para darle más contundencia al ataque.

En la derrota ante Brasil tuvo la misma actitud: "Cuando se hace evidente una necesidad que no pudo ser cubierta con la decisión del que conduce, tengo que asumir eso y desligar a los jugadores de algo que fue claro: evitar que los brasileños quedaran en condiciones de atacar".

Son pocos los entrenadores -y los jefes- que están dispuestos a reconocer sus errores públicamente. Bielsa lo hizo entonces y lo ha hecho en otras ocasiones, asumiendo su responsabilidad en lugar de evadirla. La intención de fondo es que todos sus jugadores operen con la misma lógica, evitando echarle la culpa a la cancha, al clima, al rival, a la hinchada, al compañero, al entrenador o al empedrado.

El aprendizaje y el cambio se dan cuando entendemos que somos parte del problema, asumiendo la cuota de responsabilidad que nos cabe en su solución. Bielsa lo sabe, tanto como Obama, quien no tiene temor en decirle a la comunidad afroamericana de su país que deben aspirar a ser más que basquetbolistas y raperos, que deben asumir su responsabilidad y dejar de culpar al sistema por su destino. "We can, yes we can", si dejamos de evadir y enfrentamos los desafíos.

Coherencia v/s Exitismo

Hace dos décadas que Bielsa comenzó su carrera como entrenador, y hace dos años que asumió la dirección de la selección chilena. El reconocimiento y el dinero no tardaron en llegar, pese a lo cual el rosarino sigue apegado a los mismos pilares valóricos de antaño. Que ha evolucionado, por supuesto, siendo hoy un profesional mucho más completo y con más herramientas de las que antes tenía, pero la persona se ha conservado. "Estoy absolutamente convencido de que la fama y el dinero son valores intrascendentes. Pasa que, claro, nos los describen con un peso tan significativo que parecería imposible resistirse a valorarlos".

Y la reflexión llega más a fondo: "Encuentro en el país un exitismo acentuado, en el que parece que éxito y felicidad son como sinónimos. Recuerdo que en México, por ejemplo, felicidad y éxito son dos cosas diferentes". Se refería a su natal Argentina, pero cuánto más aplicable es al Chile de hoy.

Rodeado de jugadores que manejan autos de lujo, hasta hace poco ni siquiera tenía auto. Terminó comprándose un Toyota para recorrer el sur del país con su mujer e hijas. Sigue viviendo en Pinto Durán, levantándose de madrugada para afinar los detalles técnicos, incluido el largo del pasto de la cancha. El mismo pasto cuyo reemplazo financió el propio Bielsa, con el dinero que quiso pagarle a la ANFP por una decisión mal tomada por él mismo: haber pedido una mejora de instalaciones de Juan Pinto Durán que luego, a su juicio, resultó sobredimensionada.

Al final, querer ser un estratega del cambio quizás provenga de tener valores profundos, que tienen que ver con ayudar a otros a superarse, a ser mejores jugadores, pero, por sobre todo, mejores personas. "Uno vive y necesariamente necesita jerarquizar virtudes; decir éstas son las virtudes que rescato en los demás y quisiera para mí, que respeto, que valoro. A mí el deporte me dio ese parámetro. Yo aprendí por el deporte que la generosidad era mejor que la indiferencia, aprendí el valor de la significación del coraje, aprendí la importancia del esfuerzo y aprendí lo trascendente de la rebeldía. Son los tres o cuatro elementos con que yo después traté de orientar mi vida. No necesariamente tienen que ser ellas las elegidas, pero sí es indispensable que uno sepa cuáles son las virtudes alrededor de las cuáles quiere vivir". Marcelo Bielsa.

Mourinho a sido el principal artífice de la entrada de Bielsa en el Club, hace un mes se reunió con Cantona una mañana, le hablo con una buena taza de café caliente, de la importancia de Iluminar al loco, le explico todos sus méritos, Mou se moría de ganas de tenerlo en el castillo y compartir tardes charlando y debatiendo tácticas y conjeturas futbolisticas, finalmente nuestro Grande Maestre dio su brazo a torcer y puso su nombre encima de la mesa, nuestros Iluminados no dudaron, los votos fueron unánimes, y las puertas del Club se abrieron de par en par

¡Loco Bielsa Iluminado!

domingo, 9 de agosto de 2009

PAUL BREITNER ILUMINADO DEL MES

Paul Breitner flamante Iluminado del mes, aunque a asistido a la ceremonia de premios, a declinado recojer trofeo alguno, eso si a efectuado un discurso encendido a favor del socialismo, durante mas de siete horas, al finalizar el discurso, se encontraba totalmente solo, una sala vacía, y unas mesas sin canapés y cava,las chicas desnudas correteaban entre risas por los pasillos del castillo, enfin son otros tiempos.

martes, 21 de julio de 2009

MILK

Justin Fashanu, el primer futbolista profesional que salió del armario. Y, por ahora, el único...

¿Quién era?: Un futbolista inglés de origen nigeriano de los 80 y los 90.

¿Por qué se le recuerda?: Por ser, como os decía, el único futbolista de élite que declaró públicamente su homosexualidad. Lo hizo en 1990, cuando era futbolista del Leyton Orient londinense.

Justin Fashanu (Londres, 19 de febrero de 1961) era uno de los más prometedores jugadores del Reino Unido, cuando jugaba en el Norwich City. Más aún, cuando en 1981, en entonces poderoso Nottingham Forest pagó por él 1 millón de libras esterlinas. Ya entonces, Fashanu tenía clara su sexualidad. Aunque no era oficial, sus salidas nocturnas llegaron a los oídos del polémico entrenador del Forest, Brian Clough. Éste, en su biografía, relata una conversación que tuvo con Fashanu: "Si quieres una barra de pan, ¿adónde vas? Al panadero, supongo. Si quieres una pierna de cordero, al carnicero... Entonces, ¿por qué sigues yendo a esos malditos clubs de maricones?". Clough llegó a apartar a Fashanu del equipo y ahí empezó un rosario de pasos efímeros por numerosos clubes, que incluyeron estancias en Estados Unidos y Canadá. Regresó a Inglaterra, jugó en el Manchester City, en el West Ham y en el Leyton Orient. Estando en este equipo, el 22 de octubre de 1990, el diario sensacionalista The Sun publicó una entrevista exclusiva con Fashanu en la que el jugador declaraba su homosexualidad y además, relataba que había tenido un affaire con un parlamentario conservador casado.

Su vida como gay

Cuando salió del armario, comenzaron sus problemas. Su propio hermano, John, que también era futbolista, lo rechazó, afirmando que "era un paria". Aunque sus compañeros de vestuario no le hicieron el vacío, Fashanu tuvo que aguantar declaraciones de otros que lo rechazaban y las inevitables chanzas y comentarios maliciosos de los aficionados. Por todo ello, volvió a hacer las maletas y retornó a Canadá. Volvió al Reino Unido para jugar en Escocia. Entre otros, formó parte del Hearts of Midlothian de Edimburgo, equipo con el que se enfrentó al Atlético de Madrid en una eliminatoria de Copa de la UEFA. Incapaz de pasar una temporada seguida en más de un club, se retiró en Nueva Zelanda tras otro breve paso por Estados Unidos.

Su triste final

Fue en Estados Unidos donde recibió el peor palo de su vida. En 1998, un joven de 17 años le denunció por abusos sexuales. Fue interrogado por la Policía por ese caso, pero ni siquiera fue detenido. Fashanu retornó al poco a Inglaterra, temiendo ser arrestado. Poco más de un mes después de este asunto, y agobiado por una profunda depresión, Fashanu fue encontrado ahorcado en un garaje abandonado en Shoreditch, un suburbio de Londres. Dejó una nota de suicidio en la que decía que "Me he dado cuenta de que ya he sido declarado culpable. No quiero dar más preocupaciones a mi familia y a mis amigos. Espero que el Jesús que amo me dé la bienvenida; al final encontraré la paz". La Policía inglesa averiguó poco después que las autoridades estadounidenses habían archivado el caso de abusos sexuales contra Fashanu por falta de pruebas.

El Club de los Iluminados nombra a Justin Fashanu miembro fundador con todos los honores,un cuadro con su retrato iluminara el salón principal junto a sus compañeros, en el cielo no hay prejuicios, descansa en paz Justin!

martes, 14 de julio de 2009

LA PELOTA ENSANGRENTADA

Sabias palabras de Quique Peinado.
Cuando El Salvador invadió Honduras, un 14 de julio de 1969, las pintadas resistentes de los hondureños afloraron en las paredes. Entre mensajes bélicos que conminaban a "degollar al agresor" y arengas patrióticas, una frase en una pared de Tegucigalpa hablaba de cómo el fútbol había ayudado a que un terrible conflicto bélico estallase entre El Salvador y Honduras: "¡Vengaremos el 3 a 0!", se podía leer. Detrás de esa bravuconada había demasiada relación entre el fútbol y la guerra.

Fue una macabra casualidad que las selecciones salvadoreña y hondureña se enfrentaran en la previa del Mundial de México de 1970 justo cuando la tensión entre ambos países crecía. El conflicto era por la tierra: 300.000 emigrantes salvadoreños en Honduras poseían tierras que reclamaban los hondureños. Cuando el gobierno de Tegucigalpa decidió satisfacer las demandas de sus ciudadanos, no recurrió a las tierras de sus terratenientes o de las empresas estadounidenses: optó por expulsar a los inmigrantes salvadoreños.

La 'razón' asistía a ambos bandos: los campesinos hondureños se morían de hambre mientras emigrantes del país vecino explotaban sus tierras, y los salvadoreños penaban por la violencia que sufrían sus emigrantes, acosados hasta el extremo. La tensión crecía entre ambos países, pero, quizá, el fútbol encendió la chispa.

Un gol, un suicidio
En el partido de ida de la eliminatoria, en Honduras, los jugadores de El Salvador no pudieron dormir en toda la noche. Hinchas hondureños rompían los cristales de sus habitaciones del hotel, hacían ruido y los insultaban. Perdieron 1-0, un deshonor que una salvadoreña no pudo soportar: cuando Honduras marcó, en el último minuto por medio de Roberto Cardona, agarró una pistola y se pegó un tiro. La prensa se encargaba de azuzar los sentimientos nacionalistas. Un periódico escribió que la joven "no había podido soportar la humillación a la que fue sometida su patria".

Honduras marcó en el minuto 90, y una chica se pegó un tiro. A su funeral acudió el presidente

Su funeral fue cuestión de Estado: a él acudieron el presidente del gobierno y todos sus ministros, así como la selección de fútbol en pleno, que vio cómo su regreso al país fue un drama lleno de insultos e intentos de agresión a los que habían manchado el orgullo del país con su derrota.

A la vuelta, en San Salvador, la tensión era insoportable. Los jugadores hondureños sufrieron un grado más de acoso en terreno enemigo: por la noche, rompieron sus cristales y lanzaron ratas muertas por ellos. Perdieron 3-0, y el seleccionador hondureño dio gracias por haber perdido: habían tenido que ir al campo en carros blindados, y las peleas fueron constantes. Quién sabe lo que hubiera pasado si llegan a ganar. El tercer partido de la serie, en terreno neutral (México), lo vieron las hinchadas de ambos países separadas por 5.000 policías.

La mayoría de los historiadores habla de "casualidad", e incluso se niega el nombre de 'La Guerra del Fútbol' (acuñado por la prensa de la época y globalizado por el legendario relato de Ryszard Kapuscinski), para cuantificar cuánto tuvo que ver el deporte en un conflicto que duró 100 horas y en el que murieron entre cuatro y seis mil personas.

No se puede decir, por tanto, que aquellos partidos provocaran una guerra, pero parece imposible desligar ambos acontecimientos. El fútbol, en lo peor de sí, exaltó nacionalismos destructivos y sirvió para enfrentar, aún más, a dos países al borde de las armas.

Hoy se cumplen 40 años desde que El Salvador invadió Honduras y dio comienzo a una guerra terrible. Cuatro décadas después el fútbol ha cambiado mucho, pero en demasiadas ocasiones deja de ser una fiesta y se convierte en el motor para sacar lo peor que llevamos dentro. Una fecha como hoy debería servir para reflexionar. La memoria de 6.000 muertos debería ser suficiente.

Esta noche el castillo no ilumina.

jueves, 25 de junio de 2009

PRUEBAS DE SELECCION

Llega el verano, época de playita chiringuitos quemaduras de tercer grado,medusas asesinas al acecho de ancianas untadas en cremas antiarrugas,niños piraña armados con pala y cubo intentando construir un Buckingham Palace, retozando en la orilla como croquetas de arena,el morito molón que te vende la película del momento pero se ve como el culo,o el Cristiano Ronaldo de turno envuelto en una montaña de oro y una fragancia a pachuli que anestesia a todo aquel que osa interponerse en su camino,esta bonita estampa made in Benidorm, esta aliñada por la típica canción del verano, llamase Bomba Macarena o asereje a ja a piripiri pa, por desgracia nuestros futuros Iluminados son apartados de intimar con este micricosmos veraniego,ya que cuando nos adentramos en estas fechas,nuestros candidatos a entrar en el Club, pasan unas duras pruebas tanto físicas como mentales,el premio llegar a la mesa de votación final, muchos no llegaran pero se dejaran el alma ,con el fin de ser un Iluminado de pleno derecho ¡mucha suerte chicos el castillo os espera!
A continuación algunas de las pruebas del año pasado filmadas con cámara oculta.